ACTUALIZACIÓN FOTOS: milford sound
Una vez ya repuesto de los sustos de los últimos días... ya me veo en condiciones físicas (y técnicas) de actualizar en condiciones. Primeramente, adjunto fotografías de lo que fueron mis días en Queenstown, incluyendo:
1) Bungy-Jumping (observar el detalle del lavabo de minusválidos, por favor)

2) Arc Swing

3) Jet boating

4) Fotos de fiesta con mi amigo Rory

Al final no hubo sangría. No vi entusiasmo, y yo necesito del calor del público para emprender algo grande. El único al que vi enchufado fue a Rory, un chico de Londres, con el que nos fuimos de fiesta y, al día siguiente, hicimos el debut oficial en el que en unos años debe ser deporte rey, el firsbee-golf, o lo que es lo mismo: "El golf del platillo volante".

18 hoyos, 18 objetivos. Lástima que nuestro frisbee era de 1,5 euros, y Rory se cargó 2 (por lo tanto tuvimos que comprar 3 para acabar la partida). Gané yo, con un sorprendente -3 bajo la puntuación de Rory. Eso sí, +50 sobre par. Existen discos especiales para ese deporte, mucho más pesados y con mayor estabilidad. Impresionante.
Por la tarde recogí a Eva en la estación de bus y nos dirigimos a Te Anau, desde donde hoy hemos partido al parque nacional de Milford Sound, considerado uno de los lugares más bellos del planeta... y más lluvioso también (aunque hoy tuvimos relativamente suerte). La carretera que conduce hasta él es inenarrable, y discurreentre montañas y valles (manteniéndose casi siempre cerca del nivel del mar, con lo cual la sensación de grandeza es mayor) que te obligan a parar cada poco.

Al llegar al pueblo de Milford Sound (170 habitantes), Eva y yo hemos hecho un mini crucero de dos horas por el Sound (bahías), navegando entre cascasas, imponentes montañas y vida animal (aves y focas). Parte el Señor de los Anillos también fue rodada aquí.

Una vez acabado el crucero, hemos ido parando por los lugares que, al subir, nos habían parecido interesantes. El más espectacular de ellos, seguramente, un glaciar el cual hemos podido pisar... y hasta entrar en la cueva de desagüe, metros allá. Todo ello rodeado, esta vez exageradamente, de montañas repletas de cascadas, cielos enbravecidos por las nubes y cimas de picos dos mil metristas dignos de postal.

Al volver al hostel, Eva (que es vegetariana... TERROR!) me ha preparado unas verduras al horno que, la verdad sea dicha, no estaban nada mal. Lo mejor, por supuesto, el ahorrarse cocinar. Eso sí... mañana le toca al menda. Mañana tenía que ser el día de visitar las Doubtful Sound, otro espeluznante paraje que se halla más al sur y al cual sólo se puede acceder vía tour (y son caros). Eso sí... la gente que ha estado allí lo describe como remarcable. Algunos hablan incluso que mejor que Milford Sound. ¿Será verdad? De todas formas, mañana se auguran lluvias (de hecho, es negra noche y llueve a cántaros) y, para pasado mañana, se augura Sol. Así que he modificado ligeramente mis planes para poder ubicar esa visita en dos días. Todo ello en una agenda apretadísima antes del día 20, día en que empezamos a poner rumbo a casa... immensa alegría que tengo ya de veros, ni lo imagináis.
Un abrazo grande.














































































































































